sábado, 29 de mayo de 2021

EDGARD, EL COLECCIONISTA- LOS MONOS SABIOS

EDGARD, EL COLECCIONISTA LOS MONOS SABIOS Me llegaron dos difuntos para un velatorio conjunto. El comisario Contreras me contó los pormenores del deceso del matrimonio. La pareja fue descubierta pocas horas después de su muerte por una vecina, que asombrada por la ausencia de Elisa a una partida de cartas que jugaban siempre en día y horario determinado, fue a inspeccionar la casa. Al no contestar al llamado, entró con una llave que Elisa escondía en una maceta, tal como se lo mencionara ella misma. Al ingresar en la vivienda, un grito de horror brotó de su garganta: Elisa estaba acomodada en una silla, junto a Darío, su esposo. A Elisa le faltaban los ojos, las orejas, y la lengua. A Darío, pese a que la sangrienta impronta dejada con la mutilación confundía un poco, le habían cercenado los genitales. En la blanca pared del salón, escrito con sangre, se leía un cartel, con enormes letras: ´´He aquí a los monos sabios, que, aunque debieran ser tres, o cuatro en mi perspectiva, dejo solo dos´´. Anoticiada por la pobre vecina choqueada, la policía constató que faltaba la hija del matrimonio, Macarena. No se sabía si había sido víctima del ataque, también, o pasaba a ser sospechosa del crimen. Al ser menor de edad, se difundió una búsqueda de la muchacha, en condición de desaparecida. Cuando faltaba poco para iniciar mis labores junto a Tristán, mi ayudante, tocaron a la puerta. Mi amada Aurora acudió al llamado, y me avisó que traía un visitante. El brillo en sus ojos me dio a entender que era importante. Un muchachito muy menudo, de aspecto frágil y mirada febril, parecía rogarme atención. _Tome asiento, joven, por favor. Y dígame en qué puedo ayudarle. _Antes que nada, señor Edgard, le cuento que vine aquí porque conozco a su novia, y confío de antemano en usted. Se quitó el gorro, y cayó sobre sus hombros la melena apresada por él. Con sus ropas masculinas, había simulado ser varón, la jovencita. _Soy Macarena, la hija de la pareja asesinada, que están buscando por todos lados. ´´Pronto desapareceré con otra identidad, pero quiero compartir mi historia con alguien de confianza. Aurora me dio a entender que usted es la persona indicada. ´´Yo maté a mis padres. Les puse un sedante muy fuerte en el té de la tarde, y cuando estuvieron desvalidos y mareados, se encontraron amarrados a las sillas donde perecieron. ´´Los torturé vilmente. A mamá le arranqué los ojos, le perforé con un punzón los oídos, le corté las orejas y la lengua. Y a papá, lo despojé con un afilado cuchillo de sus partes viriles. ´´Así como lo cuento, sé que suena horroroso, pero créame, Edgard, que fue la consecuencia de una tortura que vengo tolerando desde que entré a la adolescencia. ´´Papá comenzó, no bien me desarrollé, a tener una conducta impropia conmigo. ´´Sus caricias y cariños se transformaron en manoseos desubicados. ´´Después de eso, fue una espiral ascendente de situaciones espantosas. Cuando era inminente que el accionar de mi padre terminara en violación, asombrada de que mamá no reaccionara con lo que era obvio a simple vista dentro de mi hogar, acudí a ella para pedirle ayuda. ´´Mi madre me abofeteó. Me dijo que yo era una degenerada, con pensamientos impuros, y que si mi padre obraba de una manera extraña, seguramente era porque mi impudicia y provocación lo llevaban a eso, y que ella en particular, como no había visto, ni escuchado nada al respecto, tampoco hablaría nunca del tema, que debía morir entre las cuatro paredes de mi hogar. Me amenazó con hacerme internar como demente si yo divulgaba ´´mis mentiras sucias´´. ´´Y creo que me llevaron a un estado cercano a la demencia, por terminar haciendo lo que hice con ellos. Fue una locura espantosa, pero no me arrepiento. ´´Aurora, aunque no sabe la totalidad de mi historia, me consiguió documentación para comenzar nuevamente en algún otro sitio. Abrió su mochila enorme, y sacó de ella unos frascos, donde flotaban las partes faltantes de los cuerpos cuyo velorio oficiaría. ´´Le dejo esto, señor Edgard. Aurora me contó que usted ayuda a las almas a encontrar la paz. Y ellos lo van a precisar con desesperación, por la horrible manera en que fallecieron. No digo que los perdono, pero ya hubo suficiente dolor. Sacó una estatuilla y me la tendió. Era una parodia de los monos sabios, porque además de los famosos tres, tapándose la boca, ojos y oídos, un cuarto se cubría la zona genital. Lo había visto en una serie televisiva. No sabía que se vendieran. _Compré por internet este cacharro. Creo que ilustraba mi odio, como me sentía, hasta que estallé y obré como usted ya conoce. Se la dejo también. Le ruego, Edgard, que no me delate. Es horripilante lo que hice, pero me sentí obligada por el asco y la desesperación. Libere, si puede, por favor, las almas de mis padres. Supongo que con la muerte que les di, se puede dar por pagados sus pecados en vida. La pobre niña ya se alistaba para retirarse. Otra vez había escondido su cabellera dentro de la gorra. Tenía una mirada de tristeza y desolación absoluta. _¿Realmente deseas marcharte, niña? Puedo hablar con las autoridades, y procurar justicia para ti… _Necesito hacerlo. Ya no creo en la justicia de los hombres. Mi propia madre me dio la espalda, cuando tuvo la oportunidad de frenar esta locura. Quiero recomenzar. ´´Lo que quedaba de mi viejo yo, Macarena, lo dejo con usted en los frascos y la figura de cerámica. Espero que al cambiar de nombre, en algún sitio lejano, como mayor de edad, con los documentos que me procuró Aurora, pueda resurgir de mis cenizas. Una parte muy grande de mí ha muerto en mi interior. Los ojos de la muchacha estaban llenos de lágrimas. Me sentí impotente. Solo atiné a abrir un cajón de mi escritorio, y ofrecerle un dinero, que, si bien no me sobraba en lo absoluto, a ella le haría más falta. Lo recibió avergonzada. Luego me abrazó, hizo lo propio con Tristán y Aurora, al salir de mi oficina, y se marchó, con su disfraz de muchachito, dejando para mi colección los restos mutilados de sus funestos padres, y la cerámica de los monos sabios con su ambiguo mensaje. Tendría que batallar mucho para que las sórdidas almas de la pareja hallaran el descanso eterno. El crimen que los unía, era prácticamente, bajo mi perspectiva, imperdonable. No me corresponde a mí juzgar, pero no puedo evitarlo… Amigos: jamás seamos ´´monos sabios´´. Si somos testigos de cualquier injusticia o aberración, debemos obrar en consecuencia. El silencio nos transforma en cómplices de un crimen, fuere cual fuere su naturaleza. Los invito una vez más a acompañarme en una visita por La Morgue. Según como lo vean, puede ser la entrada a un mundo de pesadillas, o una valiosa enseñanza. Los espero.

sábado, 22 de mayo de 2021

EDGARD, EL COLECCIONISTA- LA BATALLA FINAL (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO)

EDGARD, EL COLECCIONISTA LA BATALLA FINAL (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO) Hola, mis amigos. Hubiera querido no tener que contarles lo que les voy a relatar. La semana pasada, luego de oficiar un velatorio especialmente penoso, pues era de un querido amigo, mi ayudante, Tristán, captó al mismo tiempo que mi amada Aurora un oscurecimiento total de la piedra que tengo como prendedor. Corrí a ver la mayor, que también lucía negra como el carbón. La llegada de mi medio hermano Velasco era un hecho. Nos preparamos espiritual y psicológicamente a enfrentar al mal en su mayor exponente. Como si mis puertas de alta seguridad fueran de mantequilla, entró el corrupto, asombrándome con su rostro y porte: era una copia casi idéntica de mi persona. Con él había una bella mujer, de mirada dura y feroz: su madre, Samanta. Y el tercer visitante hizo que se me secara la boca del espanto: ¡mi propio padre, regresado de la muerte, con la terrible estampa que puede ofrecer un estado de descomposición avanzada! Comprendí al instante que ese zombi no era mi progenitor, sino un ser conformado por su cuerpo, sacado de la tumba con magia negra, y animado como un títere por Velasco y su madre para lograr en mí un golpe de efecto. _ ¡Por fin toda la familia unida! ¿Cómo está mi pequeño hermanito? ¿Acaso te sientes protegido al estar con Tristán y Aurora? ¡Nada más falso! ¡Solo facilitas mi trabajo! _Ya basta de juegos. Terminemos con esto lo antes posible. Impusimos los tres nuestras manos, intentando crear un campo de fuerza para repeler a los malvados. Velasco y su madre rieron a carcajadas. El zombi de mi padre sonrió mostrando el horror putrefacto de su boca plagada de gusanos. _No te esfuerces tanto, hermanito. No hemos venido solos. Trajimos más invitados a la fiesta. De pronto se materializaron cientos de espíritus de los que no habían alcanzado la luz del descanso eterno, emanando la oscura aura macabra del dominio que mi medio hermano tenía sobre ellos. Los espectros, horrorosos sus rostros sufrientes, de muecas del terrible dolor o culpa con que habían fallecido y caído en las garras crueles de Velasco, nos apresaron formando un capullo de energía nefasta alrededor de cada uno de nosotros, inmovilizándonos, y sumiéndonos en la agonía colectiva de su eterno sufrimiento y desdicha. _ ¿Viste que no era tan fácil, Edgard? Te di la oportunidad de evitarte el horror que les espera de ahora en más. Con mamá y papá tenemos la energía suficiente para transformar en esclavos abyectos a Tristán y Aurora. Sus dones serán usados para subyugar al mundo a nuestro antojo. Y tu amada tendrá un lugar de honor en mi cama, para darme una selecta progenie, algo que tú jamás disfrutarás. ´´Porque a ti te espera algo más terrible aún: para agenciarme con tus poderes, debo matarte de una forma lenta y dolorosa. ´´¿Qué te parece la perspectiva de ser despellejado vivo, mientras devoro tu don, segundo a segundo de tu sufrimiento, que durará horas? Sé que eres resistente, y cuando flaqueen tus fuerzas, te daré yo la energía para seguir vivo soportando el tormento. La idea es divertirnos por lo menos dos días. Me aseguraré de que lo aguantes. Tus amigos serán espectadores selectos del espectáculo, y cuando concluya, tendré tanto poder, que el mundo caerá ante mis caprichos. ´´Lo más divertido será tomar tu lugar. Robaré tu vida. Me haré cargo de la funeraria, agenciándome de todas las almas de este pueblo. Todos te verán como un malvado, y te recordarán así. Nadie sabrá que estás muerto, y que otro ocupa tu lugar. Velasco sacó de mi propia caja fuerte una daga curva que me había dejado mi padre. Mientras el zombi y Samanta extendían sus manos sobre Tristán y Aurora para debilitarles la mente y esclavizarlos, vi a Velasco acercarse hacia mí, entre la bruma traslúcida de espíritus que me inmovilizaban, con su arma en mano. Primero me desnudó, y se tomó el tiempo de observar concienzudamente mi cuerpo indefenso, eligiendo el lugar por dónde comenzar su maléfico tormento. Comenzó a aplicar la afiladísima hoja sobre la piel de mi brazo izquierdo, a la altura del hombro, arrancando lentamente un gran pedazo. Hice todo el esfuerzo del que fui capaz para no gritar. Sentía la lucha de mis amigos para tratar de liberarse y ayudarme, y la angustia que les causaba mi dolor, que se volvió tan intenso, que no pude evitar, casi al borde del desmayo, expulsar un alarido desesperado, a la vez que mi hermano sonreía, absorbiendo mi don desde su aura maléfica. Ya estaba por perder la consciencia. No podía tolerar semejante tortura. Velasco lo vio, y para evitar que el desvanecimiento me privara de sufrir, me envió una dosis de energía que me impidió desmayarme. Pese a mi extremo sufrimiento, mi mente se clarificó intensamente. Velasco se entretenía cortando lentamente mi carne indefensa, gozando mi dolor, y ´´tragando´´ golosamente mi poder. En vez de gritar nuevamente o suplicar clemencia, alcé mi voz, que sonó como un trueno clamoroso: _ ¡Espíritus dolientes! ¡No están obligados a ser esclavos de este malvado, sufriendo las miserias terrenales por toda la eternidad! ¡Libérennos, y yo les prometo el ascenso hacia la luz de la misericordiosa paz! Los espectros se agitaron, como saliendo de un letargo pesado, observándose entre ellos con gestos de duda, y una pequeña cuota de esperanza. _ ¡Maldito mentiroso! - Velasco estaba furioso, y mientras vociferaba, me arrancó un extenso pedazo de piel. - ¡No lo escuchen! ¡Ustedes son mis soldados, y formarán parte de mi gloria durante mi reinado! ¡Les ofrezco ser protagonistas de mi triunfo! ¡Él no puede liberarlos! ¡Y menos aún en el estado en que se encuentra ahora! _ ¡Almas cautivas! ¡Aún en mi momento de mayor dolor y sufrimiento, solo necesito de su voluntad para que accedan a la caritativa calma de la luminosidad del plano celestial! ¡Si de verdad lo desean, serán perdonadas sus culpas y errores, y este ser abominable dejará de ser su amo! Los espíritus captaron mi energía, y la compararon con la de Velasco. La gran mayoría de los espectros soltaron la sofocante trama que formaban alrededor de nuestros cuerpos. Solo unos cuantos, los que no tenían salvación continuaron con su sujeción. Los que nos libraron, pasaron a encapsular a Velasco, Samanta y el patético zombi de mi pobre padre. Ya sin la energía que me había enviado mi hermano para poder seguir sufriendo consciente, desangrándome, hice un esfuerzo sobrehumano para proseguir lúcido. Tristán y Aurora, concentraron en mí sus poderes, y los entes que aún nos sujetaban, se deshicieron en cenizas, entrando en el inframundo, a purgar allí sus pecados. _ ¡Asquerosos cerdos inmundos y traidores! ¡Suéltennos! ¡Somos sus amos! _Ustedes ya no tendrán más amo que el Altísimo, en unos minutos. Aurora impuso las manos sobre Samanta, tomando su insano poder, y la bella mujer se transformó en lo que era: una bruja horrible, milenaria, que fue secándose hasta verse como una momia espantosa que se hizo polvo mientras gritaba con chillidos infrahumanos, que parecían los graznidos de un ave de rapiña descomunal. Tristán se encargó del zombi, que solo cayó al piso como lo que era, un muerto arrancado de su tumba, desprovisto de su vida ficticia, transfundiendo esa energía hacia mi ayudante. Y yo, aun detestando el asesinato, me acerqué a Velasco, mientras tomaba su don, que huía de su cuerpo sujetado por las almas que esperaban ser salvadas. _ ¡De nada te servirá matarme, asqueroso cordero abyecto! ¡Volveré del mismísimo infierno con mi madre a reclamar lo que me pertenece! ¡Lo juro! ¡Nunca más dormirás tranquilo por las noches! ¡Te odiooooooooo….! _Pues precisamente esa es tu perdición, hermano. Le arranqué la daga curva, y de una certera maniobra, cercené su cabeza, que cayó del vil cuello que la sostenía. Este esfuerzo me hubiera derrumbado, de no tener un deber pendiente por cumplir. Nos alineamos con Tristán y Aurora, haciendo resonar en la noche una plegaria que fue liberando las almas otrora esclavas de mi maléfico medio hermano. Parecía una fiesta de luces estelares. Miraba los rostros agradecidos, mientras nos saludaban ascendiendo entre chispas de energía positiva hacia la paz del descanso eterno. Luego de ese maravilloso espectáculo, me desmayé. Desperté con mi brazo vendado, en el que quedaría una cicatriz muy fea. Eso no me importaba. Al abrir los ojos, mis queridos Tristán y Aurora estaban velando por mí, sonriendo al notar que había despertado. _Usé medicinas naturales para curar la mutilación, Edgard. Espero que no te moleste que Tristán haya colocado el pedazo de piel que te arrancó Velasco en los estantes de tu colección. Para nuestro asombro, le apareció un tatuaje: un ojo solitario, como el de tu piedra y el cuaderno de tu padre. También tomó la cabeza cortada, y la guardó en un frasco, junto a tus trofeos. Solo pude sonreír, y abrazar a mis amigos amados. Me espera un tiempo de convalecencia hasta recuperarme totalmente, pero me siento pleno, a salvo y feliz. Sé que es el momento indicado de comenzar mi familia. Los invito a La Morgue a acompañarme en mi recuperación, y ver la cabeza de Velasco, idéntica a la mía flotando en un enorme frasco, tal y como lo merecía. Buena semana, mis amigos.

EDGARD, EL COLECCIONISTA- EL AHORCADO

EDGARD, EL COLECCIONISTA EL AHORCADO Vino el comisario Contreras a visitarme en mi convalecencia, con muchas ganas de contarme algo. Una vez indagado mi estado de salud, pasó a relatarme su historia. ¬_Creo que tendrá trabajo doble apenas se reponga. El matrimonio Saravia. ´´Ella, Alina, era sumamente celosa. Armando, que trabajaba de noche como taxista, pese a saberlo, tiraba canitas al aire. ´´Alina le dijo que se haría leer el destino por Doña Remedios, la curandera, y que si salía en el tarot un engaño, que se diera por muerto. Ninguna persona en sus cabales le daría crédito a lo que dijera un mazo de cartas, pero Alina estaba enferma con su obsesión, que más allá de lo ilógico del método, tenía fundamento. ´´La adivinación predijo que Armando la engañaba con una mujer rubia, y que pronto la abandonaría, huyendo con ella, que le daría un hijo. Alina perdió por completo la cabeza. Esperó que su marido se durmiera. Lo ató a la cama, y amordazó. El hombre despertó inmovilizado, y muerto de miedo al ver a su mujer mirándolo con odio, y un cuchillo muy filoso entre las manos. ´´Le hizo una incisión en el abdomen, hasta llegar a los intestinos. Cuando los halló, tiró de ellos como si de una soga desenrollable se tratara. Me imagino el dolor agónico que debió sufrir el pobre tipo. Me estremezco de pensarlo. ´´Siguió expandiendo el rollo de tripas hasta alcanzar el gancho de la lámpara del techo. Con una silla ató los intestinos allí, hizo un nudo, se colgó, y pateó la silla. ´´Armando, aparte de sufrir su propia agonía y martirio, tuvo que contemplar como Alina se ahorcaba, hasta quedarle azul la cara, los ojos para afuera, y la lengua colgando grotescamente. La liberación de la muerte, según la autopsia, le llegó antes a ella que a él. ´´Pero fíjese, Edgard, que tarot o no tarot, Alina y Remedios no estaban equivocadas, porque encontramos los cuerpos gracias a que Sofía, la amante de Armando, nos llamara preocupada, contándonos de la desaparición del hombre, que había planeado escapar con ella de los celos enfermizos de su esposa, y comenzar una nueva vida. Nos contó, además que estaba embarazada. ´´En principio, solo fuimos a corroborar porque Sofía estaba histérica, y no queríamos que por los nervios le ocurriera algo, más en su estado. ´´Imagínese lo que sentimos al encontrar el cuadro del hombre destripado, y la mujer ahorcada, ambos rodeados por una nube de moscas verdes, con un olor nauseabundo flotando en el infernal ambiente. ´´Luego de que se llevaran los cuerpos, indagamos entre los vecinos, que nos indicaron averiguar con Doña Remedios, y cerramos más o menos el cuadro de la situación. ´´Le cuento que en la autopsia, encontraron entre el tajo horrendo del triperío, tres cartas de tarot, que Remedios notó en falta: El loco, La muerte, y El ahorcado. Sé que no es lo correcto, pero se las traje, porque no esclarecen la situación más de lo que los testimonios de los cuerpos, la amante y la curandera. ´´¿Qué opina sobre el tarot, Edgard? ¿Puede ser que prediga así, tan cabalmente, el destino? _Pienso que interpretamos los que intuimos, en gran medida. Hay gente con el don, eso lo sabemos bien. Pero Doña Remedios, lo que maneja es la sabiduría de los años, el conocimiento de la gente. Y tiene la oreja bien parada para los chismes del pueblo… ´´Le agradezco, Contreras, por las cartas. Calculo que ya voy a estar listo para oficiar los velatorios de los difuntos, y conseguir la paz para sus almas. Creo que no deben estar tranquilas en este momento… ¬_Eso supongo. Morir de esa manera es algo terrible. Parece, amigos, que pronto vuelvo a trabajar. Y les dejo un consejito: no se dejen influenciar por un dictámen leído en un mazo de naipes. El destino lo construimos con las decisiones que tomamos a cada instante. Los espero en La Morgue, si quieren ver las cartas sangrientas, entre el resto de mi querida colección.

sábado, 8 de mayo de 2021

EDGARD, EL COLECCIONISTA - EL ÚLTIMO PACTO (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO)

EDGARD, EL COLECCIONISTA EL ÚLTIMO PACTO (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO) Nos llamó la atención, a la hora de la cena la ausencia de mi fiel mastín, Cerbero, por lo que lo buscamos y llamamos sin resultado. Aurora descubrió dónde se hallaba. Clavado sobre una cruz invertida de madera, enterrada en mi jardín, estaba mi pobre compañero de tantos años. Lo habían degollado, luego de rajarle el vientre, de cuya rotura pendían sus intestinos. Estábamos impactados más allá del espanto. Amaba a mi perro. Tristán, mi ayudante, tuvo la entereza de acercarse para despegar la nota fijada en la parte superior de la cruz. Era una carta de mi funesto medio hermano. ´´Pequeño hermanito: estoy seguro que este hallazgo te ha sorprendido de verdad. Te sientes tan poderoso y seguro, que no has verificado la piedra que te anuncia mi cercanía por su cambio de color. ´´Crees que porque te encuentras con Aurora y Tristán, están a salvo, con la garantía de sus poderes unidos. Ya ves que no es así: podrías ser tú mismo quien yaciera ahora pendiendo de una cruz. ´´Te voy a proponer, un último gesto de buena voluntad hacia ti. (Después de todo, compartimos la sangre de nuestro padre). ´´Piensa en esta posibilidad: unamos nuestros dones, y el mundo, tal y como lo conoces, cambiará absolutamente. Seremos amos y señores de un universo nuevo, diferente. ´´Sácate de encima ese dilema de ponderar el bien y el mal. Si existen, es porque son necesarios en el equilibrio cósmico, y lo nivelan. Que pases de uno a otro no causa ningún inconveniente, ya que ambos sirven al mismo propósito. ´´Si accedes, ambos tendremos descendencia con Aurora. Nuestros hijos serán indestructibles, y Tristán procreará con selectas aliadas mías, dotadas del don, y será nuestro primer ministro en el nuevo reinado, junto a mi madre, y otro aliado, cuya identidad me reservo, por ahora. ´´Capitanearías un ejército de almas desencarnadas, que obrarían esclavas de tu voluntad. ´´Si estás de acuerdo con el pacto, lo sellarás prendiendo fuego la cruz con tu perro. Yo sabré captar en la energía de las llamas la veracidad de tus intenciones. ´´Si desistes de aliarte conmigo, te espera una muerte lenta y dolorosa. ´´Tu amigo Tristán será un títere torturado, para usar a mi gusto sus poderes, y tu bella Aurora, lo quiera o no, traerá al mundo a mis herederos, como esclava personal para usurpar su don a mi favor. ´´Esta es mi última muestra amigable de conciliación. Se me acaba el tiempo y la paciencia. Si no accedes, te arrepentirás amargamente. No cambiarás el curso de la nueva era que se avecina. ´´Espero la señal a medianoche. Tristán y Aurora me abrazaron. Me caían lágrimas de tristeza y odio, lo cual me desagradaba profundamente: el odio es un sentimiento indigno, bajo. Le quité a Cerbero su collar, que relumbró con la energía del amor y la lealtad que me tuvo siempre. Pasaría a mi colección como símbolo de la fidelidad incondicional y nobleza de los animales, brillando incandescente. Luego, los tres hicimos una ronda alrededor de Cerbero en su cruz, con las manos unidas, y oramos al unísono con una potencia emocional que hizo vibrar la tierra. La nefasta cruz invertida se empezó a hundir, para darle acogida al entierro de mi perro, y una vez que desapareció de nuestra vista, elevamos la frecuencia, orientando el penar y repudio hacia mi medio hermano Velasco. Un grito que solo nosotros oímos en nuestra mente, de desgarrada furia y dolor extremo, sonó de forma estremecedora. Nuestra letanía lo estaba torturando intensamente, como él había mortificado a mi pobre perro. De pronto, cayó un rayo del cielo preñado de nubes deformes sobre la tumba de Cerbero, y al caer las primeras gotas de lluvia, súbitas y violentas, deshicimos nuestra ronda, y entramos a la casa. Ya solo nos queda esperar el encuentro que definirá mi fin o mi salvación. No habrá más provocaciones. Será una lucha donde alguien saldrá sin vida. Los espero en La Morgue, próximo escenario de un duelo mortal.

viernes, 30 de abril de 2021

EDGARD EL COLECCIONISTA - EL DESPERTAR DE LAS BESTIAS (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO)

EDGARD, EL COLECCIONISTA EL DESPERTAR DE LAS BESTIAS (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO) Como mi malvado medio hermano, Velasco, había prometido atacarme no solo a mí, sino a mi ayudante, Tristán, y a mi amada Aurora, decidimos buscarla para que estuviera más segura. Nada de gracia le hizo tener que dejar, aunque solo fuera por un tiempo, su querida tierra, con la vista de las sierras, los ríos y la naturaleza. No bien llegamos, Aurora nos recibió muy agitada. __Edgard: siento el mal rondando cerca. Es casi tangible. Lamenté haber dejado el prendedor con la piedra que me anunciaba la presencia de Velasco en otra prenda, pero no cabían dudas. Tristán también lo percibía: __Hay una energía maligna. Debemos apurarnos e irnos de aquí. Pasamos a la casa de Aurora, para que ella tomara sus pertenencias, y marcharnos. __Anoche, Edgard, Velasco se me presentó en un sueño. Es casi igual a ti. ´´Se diferencia en su mirada, cargada de maldad y odio. Me quiere para él. Desea procrear conmigo, para alimentar su poder. Tiene algunas facultades para controlar algunas fuerzas de la naturaleza, pero si se uniera a mí, su poder sería ilimitado. __Intentó seducirme con retorcidos argumentos, prometiéndome coronarme como una reina de la oscuridad, y poner el mundo a mis pies. ´´Lo expulsé de mi mente con un golpe de energía fortísimo, de una forma que debió dolerle bastante, y debilitarlo por un buen rato, dejándolo frágil y confundido. ´´Eso lo enfureció. Me debe odiar intensamente, y no va a cejar en sus esfuerzos de doblegarme para que sea una pertenencia suya, y vengarse de mi agravio. La rabia me atormentaba el pecho. Nos apresuramos a subir las cosas al coche, cuando de pronto sentimos un temblor en la tierra. Del suelo se abrió un cráter, del que emergió una serpiente gigantesca, ciega, con la piel semejante a la de las babosas o caracoles, de intenso color negro, con unas enormes fauces con colmillos como agujas. Antes de que pudiéramos reaccionar, siquiera, el bicho nos arrojó un coletazo que nos hizo caer desmadejadamente. En tanto, del río cercano emergía un enorme pez horroroso, lleno de agujeros en el cuerpo, de donde asomaban peces pequeños, dando dentelladas al aire con sus filosos dientes carniceros. La abominación tenía unos enormes ojos como pelotas, rojos como una matanza. Se arrastraba hacia nosotros ayudándose con las aletas erizadas de espinas. Un segundo coletazo de la serpiente, que intentaba mordernos, sin lograrlo por su carencia de ojos, nos sacudió dolorosamente. Del cielo descendió un pajarraco del tamaño de un helicóptero, con dos deformes cabezas con picos larguísimos y curvos. Una de las testas de la horrenda ave parecía envuelta en llamas. Aterrizó muy cerca nuestro. __ ¡Impongamos ya nuestras manos! Intentamos crear una barrera protectora contra las bestias que venían por nosotros. Aurora, muy pálida, comenzó a temblar. __ Tu hermano ha convocado a las bestias ancestrales dormidas, las de las pulsiones violentas, del mal de los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. ´´No nos quieren matar, solo reducirnos para que él nos aprese. ´´No voy a permitirlo. Para nuestro absoluto asombro, Aurora lanzó un grito agudo, con un tono que no parecía venir de una garganta humana. Las bestias parecieron titubear, y manifestar malestar y dolor. El sonido atrajo a zorros, yaguaretés, perros salvajes, jabalíes, cóndores y buitres, que llegaron en tropel, atacando a los engendros con violencia brutal. Las bestias sangraban una espesa resina verde, que se solidificaba en segundos, luego de recibir los ataques de los animales del bosque. Lanzando unos gruñidos infernales, retrocedieron, volviendo por el lugar de donde habían llegado. La tierra tembló nuevamente. El río se agitó como en una furiosa crecida, y el aire fue surcado por un viento anormalmente caliente. __Creo que por ahora estamos a salvo. Pero una persona que es capaz de invocar a las bestias guardianas de la naturaleza, tiene un poder inmenso, y no se rendirá hasta salirse con la suya. ´´Ahora sabes la fisonomía de tu medio hermano. Cuando se te presente, (no falta mucho para ello), será como verte a ti mismo, en tu versión oscura. ´´Pretende esclavizar a Tristán y usar su gran don para hacer mucho daño. ´´Ya te dije que desea que sea su pareja, para diseminar su malvada simiente. ´´Y a ti, Edgard, te torturará de una forma monstruosa, para arrancarte con dolor tus poderes, y que tengan más fuerza maligna. __Marchémonos de aquí. Leeremos juntos el cuaderno de mi padre, y encontraremos las armas adecuadas para luchar con él. Junté los trozos de resina verde, la sangre de las bestias ancestrales de los elementos, para mi querida colección, y nos marchamos rápidamente. Tengo que idear la forma de eliminar a Velasco, pues de no ser así, podría transformar el mundo en un lugar mil veces peor de lo que es ahora. Se apoderaría de los objetos de mi colección, transformándolos en talismanes del mal, invirtiendo su polaridad de su naturaleza bienhechora. La guerra está declarada. Debo ganarla a todo coste. Confieso que deseo que termine pronto, porque ansío formar una familia con Aurora. Espero que el amor sea más fuerte que la maldad, el odio y las ansias desmedidas de poder. Los invito a La Morgue, que pronto se verá bastante agitada. Creo que hasta los muertos querrán salir de sus tumbas… Muy buena semana.

sábado, 24 de abril de 2021

EDGARD, EL COLECCIONISTA -LAS LARVAS DE LA MUERTE (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO)

EDGARD, EL COLECCIONISTA LAS LARVAS DE LA MUERTE (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO) Queridos amigos: a raíz de un episodio que me aconteció hace poco, quiero contarles sobre un escrito que encontré en el cuaderno de tapas negras de mi padre. En él me explica que hay una gran cantidad de poderes. El de mi amada Aurora, según lo que deduzco, está directamente relacionado a las fuerzas de la naturaleza. El de Tristán, mi querido ayudante y amigo, está en sincronía con el que yo poseo, pero es más poderoso que el mío, ya que tiene condiciones de captar cosas que yo no puedo. Mi don, hasta donde entiendo, tiene el propósito de encaminar las almas hacia el descanso eterno, y luchar contra las fuerzas que se opongan en ese proceso. Quizá por eso, mi padre me explica un detalle que yo desconocía sobre el “desencarnar” de los espíritus. Al morirnos, se desprende nuestra alma inmortal. Pegada a ella, existe una entidad energética parásita, que se alimenta de tristezas y obsesiones con los restos físicos de las personas. Estas “cosas”, para quien tiene la capacidad de visualizarlas, tienen un aspecto de repugnantes larvas gigantescas, y se pegan a las personas que propician sus apetencias por el dolor y el morbo por la muerte, y contaminan sus vidas y hogares con malas energías, trayendo desdicha y miseria. Mi padre me menciona que mi medio hermano me odia por mi capacidad de dar ascensión a las almas perdidas, que él anhela para transformarlas en elementos dañinos, en sus prácticas oscuras. No tiene muchos recursos para apresar espíritus, pero sí para controlar las inmundas larvas de la muerte, y manipularlas a gusto. Hace unos días, tomábamos café con Tristán casi a la madrugada, habiendo terminado un velatorio. Tristán me advirtió que mi prendedor de cristal estaba oscureciéndose, así que nos preparamos para otro ataque de mi malvado medio hermano, Velasco. Cerbero, mi mastín, empezó a gemir lastimeramente, mientras olisqueaba la puerta que daba al jardín. Escuchamos sonidos guturales, gruñidos, y pronto, la rotura de la puerta, que le dio paso a una horda de cadáveres en distintos estados de putrefacción, con las larvas que les referí anteriormente trepadas sobre sus cabezas descompuestas, como inmundas garrapatas. Por lo que entendimos, tenían toda la intención de ingresar al salón donde tengo mi colección, y saquearla. Impusimos nuestras manos ante el horrendo grupo, creando un débil campo de fuerza, que a duras penas los frenaba, mientras gruñían, pobres esclavos sin alma ni cerebro, títeres de mi nefasto hermano, desprendiendo pedazos de carne podrida en su lucha por cumplir su misión de esclavos. —Edgard, trate de seguir conteniéndolos. Yo voy a intentar algo diferente. Ante mi atónita mirada, Tristán se acercó a cada uno de los zombis. Desprendió con sus manos las larvas, y las aplastó entre sus dedos, salpicándose de un asqueroso líquido verde negruzco, que olía aún peor que los muertos, mientras gritaba a toda voz: —¡Aquí no tienes poder, ni espacio, ni control! Las horrendas larvas emitían un chillido espeluznante al caer, explotadas, quedando en el piso como cáscaras vacías, muy parecidas a la piel de la muda de una serpiente, pero con escamas movedizas, como si se negaran a morir del todo. Al arrancar esas abominaciones de las cabezas de los difuntos, estos cayeron en mi casa. Reconocí a muchas personas cuyos velorios había oficiado en distintos momentos. Me dio pena y rabia la profanación que habían sufrido, usados como marionetas para hacerme daño. Junté en un gran frasco los restos de las larvas, conjurando la oración de Tristán, y lo llevé con mi colección. No tuve más remedio que llamar al comisario Contreras para que me ayudara con el tema de los cuerpos, para devolverlos a sus tumbas. El pobre hombre casi se muere de la impresión. Con una brigada de hombres discretos, hizo gala una vez más de su inapreciable amistad, retirando los difuntos, y justificando la profanación del cementerio lo mejor posible. Me queda poco tiempo ante una confrontación frente a frente con mi perverso medio hermano, y ruego a las fuerzas del bien, al universo, y al Altísimo, me permita doblegar al mal y su reinado. Mis queridos amigos: las larvas de la muerte son reales. Contaminan en verdad de tristeza a las personas obsesionadas con ideas oscuras, los que juegan con la ouija, y los que se valen de brujerías para obtener algún beneficio. No los atraigan a sus vidas con prácticas dañinas. Los espero, como siempre en La Morgue, mi colección a disposición de ustedes, con todas sus historias.

sábado, 17 de abril de 2021

EDGARD, EL COLECCIONISTA- EL MAL SE APROXIMA (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO)

EDGARD, EL COLECCIONISTA EL MAL SE APROXIMA (HISTORIAS DEL CUADERNO NEGRO) Me hallaba oficiando el velatorio de un querido amigo del pueblo, Saúl, cuando la cara de mi asistente, Tristán, revelaba inquietud y desasosiego. Se acercó a mí. —Tal como intuía, Edgard. Creo que algo malo está rondando en el ambiente. Señaló mi prendedor: estaba ligeramente más turbio el cristal. Comprendí que sería prudente sacar de la caja fuerte una vara de plata terminada en una afilada punta, entendiendo intuitivamente que mi padre la había dejado para un momento como éste. El espectro de Saúl apareció con gesto temeroso, haciéndonos señas. Efectué, a mi vez, un movimiento con mis manos, pidiendo que se tranquilizara. El velatorio transcurrió normalmente, salvo por la afligida presencia de Saúl, y nuestra propia inquietud. Tristán miraba tenso hacia todos lados, dispuesto a defenderme, si se presentaba mi malvado medio hermano, Velasco, que tenía toda la intención de asesinarme, y torturarme previamente para despojarme de mi don. Cuando concluyó la despedida, y todos se retiraron, Saúl se mostraba francamente aterrorizado. Las luces empezaron a fluctuar, y el cadáver de Saúl comenzó una descomposición acelerada, en contra de toda lógica. El olor era nauseabundo. El cuerpo se cubrió de pústulas purulentas, y la boca del muerto se abrió dislocando la mandíbula. De ella, con una velocidad de pesadilla, comenzaron a surgir arañas enormes, azabaches, con un ojo rojo plasmado en los horripilantes lomos. Tejieron con rapidez de pesadilla una mortaja alrededor del cuerpo, que parecía una momia de telarañas, y pronto todos los bichos se fusionaron en una sola araña gigantesca. Comprendí entonces que Velasco intentaría atrapar la energía del alma de Saúl, impidiéndole ascender hacia la luz, y, de paso, dañarnos todo lo posible con su ponzoña. Sin darnos tiempo a reaccionar, el engendro direccionó su tela hacia el alma, apresándola. Por la cara de sufrimiento del espectro, estaba siendo sometido a un gran dolor espiritual. Impusimos nuestras manos de inmediato hacia el bicho inmundo. De sus fauces nauseabundas se escuchó una carcajada espeluznante. Nuestro poder era inútil ante la fuerza de su maldad. Entonces, en un impulso, saqué de mi bolsillo interno la pequeña daga de plata, y la clavé en uno de sus globulosos ojos repulsivos. Un grito de agonía se mezcló con una amenaza emitida con un odio visceral: —¡Esto es solo el comienzo, Edgard! ¡Ahora no solo vendré por ti, sino también por Tristán y Aurora, y centuplicaré mis poderes! No bien terminó el discurso venenoso, del ojo comenzó a manar un líquido fétido verde, y la araña se fue achicando hasta quedar del tamaño de mi mano, petrificada. Se deshicieron al instante las telarañas que apresaban al espíritu de Saúl, y las que amortajaban su cuerpo descompuesto. —Te pido perdón, amigo, por el horror que pasaste, y por el estado en que quedaron tus restos. Puedes marcharte en paz. Siempre has sido una buena persona. Rezaré por tu descanso eterno. Saúl tenía un semblante aliviado, y podía percibir amor y agradecimiento. Nos saludó antes de ascender en un rayo de luz. Tomé la araña de piedra para mi colección. He decidido irles contando de a poco todas las historias que descubrí en el cuaderno de tapas negras de mi padre. Por hoy, este infausto encuentro con Velasco, me ha dejado agotado, pero si me ocurre algo, deseo que quede un registro, para que si alguno de ustedes, mis amigos, tiene el don, pueda defenderse de mi perverso medio hermano. Los invito a acercarse a La Morgue. No teman. Por ahora, están a salvo. Y como ya he dicho anteriormente, en algún momento, de todos modos, pasarán por aquí…