sábado, 13 de febrero de 2021

EDGARD, EL COLECCIONISTA - AMOR MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

EDGARD, EL COLECCIONISTA AMOR MÁS ALLÁ DE LA MUERTE Recibí al señor Raúl, sumamente abatido por el deceso de su amada esposa, Amanda. —Deseo, estimado Edgard, que confeccione un féretro especial para mi mujer. Tiene que ser del doble del tamaño convencional. —Puedo hacerlo, incluso con la falta de tiempo encima, ya que estamos próximos a recibirla, pero tenga en cuenta, Raúl, las exigencias vigentes en cuanto a las medidas, respecto al espacio para el entierro. Eso no depende de mí, y no deseo que tenga usted inconvenientes. Menos aún, en un momento tan doloroso, para estar renegando con estatutos municipales. —Gracias, Edgard. Hice los trámites pertinentes a ese respecto. —Disculpe mi curiosidad, Raúl. ¿Cuál es el motivo para un ataúd tan grande? —Digamos que es para respetar un deseo de Amanda. Ella tenía siempre claustrofobia. “Amaba los espacios abiertos, amplios. Le encantaba mirar las aves en el cielo, porque admiraba la amplitud de su espacio de vuelo. Por eso también mi pedido del revestimiento interno de la tapa color celeste, con dibujo de pájaros. “De todos modos, cuando concluya el velatorio, tendré una pequeña conversación con usted, justo antes del cierre del féretro, si no le es inconveniente. Es para mí de suma importancia, Edgard. —Por supuesto, Raúl. Ya mismo me pongo en marcha con todo el proceso. No bien se retiró Raúl, llamé a mis carpinteros para que completaran la tarea en tiempo récord. Les tuve que enviar a Tristán, mi ayudante para que los asistiera, ya que era una tarea más que ardua. Entre tanto, llegó el cuerpo de la malograda Amanda, consumido por un cáncer agresivo y cruel. Puse todo mi empeño y arte en dejarla absolutamente bella, tal y como era antes de que la terrible enfermedad se apropiara de su existencia. Sentí de golpe su presencia. La vi observándome con una mirada benevolente y triste. Estaba lista para partir. Una gran aflicción la ataba todavía al plano terrenal. —¿Estás preocupada por tu esposo, Amanda? Ella asintió. —No asume tu partida, ¿verdad? Nuevo asentimiento. —Tranquilízate. Hoy mismo hablaré con él para que marches en paz. Como tomándose un respiro, se retiró de mi vista, mas no de mi percepción, ya que seguí sintiendo su triste energía. Los carpinteros llegaron a tiempo, acompañados de Tristán. Estaban agotados por la realización del extraño pedido, pero el resultado fue una obra maestra funeraria, con molduras y detalles sumamente finos y delicados. Trasladamos el cuerpo, y comenzamos el velatorio, muy concurrido. Amanda era una mujer queridísima en la comunidad. Llamé a un aparte a Tristán. —Cuando la ceremonia termine, Raúl vendrá a hablar conmigo. Debes sentir que va a suceder algo extraño. Debemos estar preparados. —Sí, don Edgard. La señora Amanda nos acompaña, observando todo, preocupada. Y su esposo está muy raro. No se aparta de un maletín enorme que carga, y apenas contesta los saludos de pésame. —Estemos atentos. Transcurrió el velorio con normalidad, y al concluir, y retirarse los deudos, Raúl se nos acercó. —¿Podré hablar a solas con usted, Edgard? No es nada personal. - agregó, dirigiéndose a Tristán. —Tristán cuenta con mi entera y absoluta confianza. Raúl. Puede hablar con total tranquilidad. Nada de lo que usted nos diga saldrá de aquí. —Como verán, cargo este maletín. Es para ustedes. Tiene una verdadera fortuna. Son los ahorros de toda mi vida, que sin Amanda, ya no es tal. “Deseo ocupar un espacio en el féretro junto a ella, y que nos entierren juntos. Como le conté antes, no toleraba los espacios cerrados, menos aún los oscuros. Quiero acompañarla hasta que no me quede aliento, contándole sobre el vuelo de las aves en el cielo, recordándole nuestros momentos juntos, y quedándome con ella por toda la eternidad. —Raúl: no podemos cumplir su pedido. Aún en el caso en que fuera posible, eso haría muy desdichada a su esposa, que no puede marcharse hacia la luz, por su deseo de aferrarse a sus restos. Ella quiere, como usted, dice, volar feliz, como los pájaros. Su enorme tristeza, su falta de aceptación, la anclarían a una desdicha sin límites de tiempo y espacio. Si lo enterramos vivo, la pena de los dos no tendría fin jamás. Como para dar énfasis a mis palabras, el espíritu de Amanda se hizo presente, avanzando hacia Raúl, que lloraba desconsoladamente al ver a su esposa, toda luminosa, emanando amor, abrazándola inmaterialmente, pero haciéndole vibrar de energía el cuerpo trastocado de dolor. —¿Siente el deseo de libertad de Amanda? ¿Percibe la voluntad de ella de que continúe con su vida para poder marchar en paz? Porque no descansará nunca, si usted no acepta soltarla, amigo. Raúl cruzó la mirada con la etérea de Amanda. Besó sus labios inmateriales, y se llevó las manos al corazón. Fue la señal que ella necesitaba para poder dirigirse hacia la luz de la paz eterna, y con una última caricia llena de amor, se deshizo en esquirlas luminosas en forma de plumas, que se corporizaron, flotando un rato en el aire antes de caer dentro del féretro, y un puñado en manos de Raúl, y otro, en las mías. —Ahora ella es libre. Y lo esperará cuando llegue su momento. Recuérdela como energía de luz, como el vuelo de las aves, en las plumas que dejó. “Hubiera sido horrible que muriera enterrado vivo junto a un cuerpo en descomposición, Raúl. Somos mucho más que nuestros restos. Yo me ocupo de despedirlos con honra y cariño, pero hay un universo enorme más allá de los rituales de la muerte. Raúl quedó conmocionado por un rato, luego del cual aceptó ser llevado al entierro por Tristán. Le prometí cuidar su maletín para que lo retirara luego, más tranquilo. De todos modos, me ocupé de llamar a cuantos amigos y parientes cercanos del hombre yo conocía, para que lo acompañaran y siguieran de cerca sus pasos. No creía que estuviera en peligro de cometer una estupidez, pero el cariño de los seres queridos nunca está de más en un trance así. Las plumas, blancas y hermosas, forman parte de mi colección, para recordar que el amor es mucho más fuerte que la muerte, que la trasciende absolutamente. Un cuerpo que se pudre, es parte de un proceso terrenal inevitable. Un alma que ama, no perece jamás. Los saludo, mis amigos, esperándolos en La Morgue. Recuerden que, si no quieren acercarse, tarde o temprano, pasarán de todos modos por aquí. Disfruten en vida el mes del amor, y todos y cada uno de sus días.

sábado, 6 de febrero de 2021

#ViernesNarrativo47 -¡Órale!

#ViernesNarrativo47 ¡ÓRALE! Me desperté con la cabeza inflada como un globo de helio, palpitando de dolor. La escasa luz entrante no me daba pistas de donde mierda estaba. Recordaba vagamente la noche anterior. El acérrimo acoso de mi amigote para que fuéramos a un antro que se llamaba Júpiter, Saturno, o algo así. Me dijo que tenía una mina para presentarme, y no paraba de hablar. Creo que lo seguí para que por fin se callara, pero no hubo forma. Dale que dale a la parla. Estaba tan puesto que finalmente su perorata parecía el zurear de una paloma con retraso mental. Una especie de alfombra despelucada hacía las veces de pista, donde se sacudían como electrocutados individuos muy drogados o alcoholizados. Para ponerme a tono con el ambiente, y no sentirme un alienígena caído de un cometa, intimé bien a fondo con una botella de vodka de dudosa calidad. Y hasta ahí recuerdo. Vi que estaba en pelotas dentro de una cama, junto a una persona arropada a mi lado. Me daba apuro, pero debía saber dónde y con quién estaba, así que la destapé. Tuve que reprimir un grito de horror que pugnaba por escaparse de mi boca, y huir por la ventana entre abierta, al ver a mi compañera de lecho, una linda muchachita, degollada con lo que parecía un sacacorchos. Yacía en un charco de sangre, en la depresión del colchón muy gastado. Su mirada vidriosa me congeló las tripas. Me levanté de golpe, acercándome a la tenue luz de la ventana perlada de rocío, observando que en mi cuerpo no había ninguna mancha sangrienta, nada que delatara interacción con la barbaridad de la flaquita. Me vino, como en una bruma difusa el nombre de la chica, empapado en un efluvio de vodka: Carmen. Estaba muy buena. No le presté atención a las incoherencias que decía camino a su apartamento, mientras me acariciaba provocativamente. Me decía, moviendo hábilmente sus dedos en mi piel, que había sido su último ocaso como oveja ignorante de un rebaño perdido. Que tenía el remedio justo para sacarse del cerebro el tapón de basura capitalista que le obstruía la mente como un corcho incrustado a la fuerza. Que lo celebraríamos juntos. De ahí en más, todo en blanco. Vi una bolsita con píldoras tirada de su lado de la cama. Vaya a saber que alucinó para abrirse la garganta con el sacacorchos. Pero si hizo eso, ¿yo la había visto y tapado como si nada? ¿Habría habido alguien más con nosotros? ¿La mataron, se suicidó, o yo la asesiné y me higienicé? Como fuera, era hora de largarme de ahí. Encontré mi ropa y mi billetera. Me vestí como un poseso. Con un nudo en la garganta, y una mezcla de culpa, remordimientos, incertidumbre, asco de mí mismo, me prometí no volver a chupar nunca más en la vida. Tragué saliva, y me escurrí como una sombra, animándome a mí mismo, al grito de: ¡Órale!

#Sábadoinfiel -LA RISA DEL DIABLO

#Sábadoinfiel La risa del diablo Amo profundamente a mi esposa. Daría la vida por ella y mis hijos. Me deslomo trabajando para brindarles todos los lujos posibles. Y no lo cuento como excusa: a mí me tentó el diablo. Inventé una capacitación de la empresa para encontrarme con Claudia y Marcela ese sábado. Las descubrí en una página muy particular en internet. No pude sacarme de la cabeza las infinitas posibilidades y experiencias con dos beldades en busca de nuevas sensaciones. Su afirmación de que yo era justo el hombre que buscaban para sus fantasías, luego de verme en las osadas fotos que les envié, mi libido y autoestima aplastadas por años de rutina, florecieron al instante. Me llegué el sábado a la apartada cabaña donde pautamos el encuentro, quedando pasmado por la sensualidad, juventud y belleza de las chicas. Tomamos un trago para romper el hielo. De ahí, no recuerdo más nada, hasta despertar en un hospital, varios días después. Allí me enteré de que me encontraron desnudo, sangrando por el recto, al costado de una ruta. Vaciaron mis cuentas bancarias, reventaron mis tarjetas de crédito, robaron mi auto, mi móvil y mi computadora portátil. No quise realizar la denuncia que pondría en evidencia mi desliz. Mi familia pensaba que fui víctima de un secuestro. Le pedí a los médicos que no mencionaran mi violación, confirmada por ellos. Tuve que insistir mucho en eso. Aunque todos los días tiemblo de espanto con la posibilidad de encontrar imágenes de mí mismo siendo sodomizado, con una amenaza o chantaje a respecto, debo decir que lo único que me apena de mi intento de infidelidad es que haya salido mal. Porque, aunque rezo para que no salga ningún detalle escabroso a la luz, mientras lo hago, puedo sentir la risa sardónica del diablo en mi oído, y sé que tarde o temprano, me volverá a tentar. Lo que sí, cuando ocurra, seré mucho más precavido…

jueves, 4 de febrero de 2021

EDGARD , EL COLECCIONISTA- LOS AMANTES FUSIONADOS

EDGARD, EL COLECCIONISTA LOS AMANTES FUSIONADOS Invité a Aurora a pasar el fin de semana en una cabaña en el campo. Arropados bajo las mantas nos resistíamos al sueño. -Tú, funerario rescatador de almas: cuéntame una historia que no te conozca. - me dijo entre risas. -Pues tendrá que ser una historia ´´prestada´´. Las mías las conoces todas… -Me interesa. Te escucho. -Ocurrió que una casa no se vendía por tener fama de estar poseída por malos espíritus, pese a que la propiedad era hermosa, y el precio muy bueno. ´´Una pareja de recién casados vio allí la oportunidad de hacer un excelente negocio. Hablaron por horas del tema de los fantasmones, y luego de recorrer la casa, con el corredor inmobiliario sudando como un cerdo, decidieron comprarla. ´´El agente, que no veía las horas de salir de allí, los llevó hacia las oficinas y cerraron el negocio. -¿Están seguros? -¡Por supuesto! ¡Ningún cuento de miedo para niños nos hará cambiar de idea! ´´No bien firmaron los papeles, mandaron a restaurar la casona, y se mudaron, felices de pagar por ella una cifra irrisoria. ´´Cuando se instalaron, comenzaron a escuchar horribles gritos que los despertaban por las noches, y durante el día, los objetos se movían o salían disparados. -Bueno, mi amor. Veo que no era una leyenda. Pero lo que ocurre aquí no me parece tan terrible como para que no le podamos hacerle frente. ¿Si llamamos a un cura, que bendiga y exorcice el lugar? -No es mala idea. Pero se me ocurre que antes, podemos hacer nosotros mismos el exorcismo. -¿Y eso cómo sería? -A los malos espíritus los debe espantar la energía positiva. Te propongo que hagamos el amor en todos los rincones de la casa, y verás cómo huyen los fantasmas más malvados… ´´Muertos de risa, llevados por la pasión y la adrenalina, tuvieron sexo desenfrenadamente en cada ambiente. ´´Pese a que lo hacían en parte como una broma, y el deseo mutuo, no dejaron de notar que después de cada acto, unas sombras salían disparadas de los rincones, con un gemido de dolor, y un crujido como de hojas secas quemadas. ´´Ya convencidos de que su método era el indicado para despojar de maldiciones su hogar, siguieron su frenesí sexual, hasta que solo les quedó por ´´sanear´´ el cuarto donde dormían. -Aquí debemos ser muy eficientes. Es el último lugar por despojar de malos espíritus. ´´Y se entregaron al amor con un ardor que hizo temblar el suelo como en un terremoto, mientras siniestras figuras oscuras se retorcían de dolor estallando en chispas alrededor de los amantes. ´´Después de varios días sin noticias de ellos, ya que no se habían presentado a sus respectivos trabajos, ni llamado a sus familias, como lo hacían habitualmente, los padres de ambos, muy preocupados se acercaron a la casa a ver qué ocurría. ´´Pese a que llamaron reiteradas veces, nadie los atendió. ´´ La mamá de la muchacha encontró en una maceta junto a la entrada una llave escondida, e ingresaron a la casa. ´´Les sorprendió el aroma a flores e incienso que impregnaba el aire, y cómo brillaba la luz, con partículas iridiscentes. ´´Recorrieron todos los ambientes buscando a sus hijos, sin hallar signos de violencia que les hiciera sospechar de nada malo. ´´Cuando entraron en la habitación, se les escapó un grito de horror a los cuatro. ´´La pareja estaba en la cama, desnudos, unidos en un abrazo muy estrecho. ´´Aún en la palidez cerúlea de la muerte, se apreciaba que sus cuerpos estaban fundidos en uno solo, como si hubieran sido siameses crecidos juntos, compartiendo la misma piel. ´´Nadie pudo explicar el extraño fenómeno. Ni la policía, ni los forenses, que al hacer la autopsia, encontraron algo que los desconcertó aún más, si esto era posible: los dos cuerpos compartían un único corazón. Absolutamente incomprensible, desde cualquier punto de vista. ´´Lo único que restó por hacerse, fue separar quirúrgicamente los cuerpos, y cerrar el caso, valiéndose de vericuetos burocráticos, y evitar que el caso tomara estado público. -¡Por Dios! ¿Cómo terminó la historia, Edgard? -Por los canales habituales. Una vez separados los cuerpos, se velaron, obviamente a cajón cerrado, en una misma ceremonia. Se les dijo a los deudos que los muchachos se habían intoxicado por una fuga de gas de la casa. Tuvieron que inventar eso, porque hasta hoy es un misterio la inverosímil fusión de los cuerpos. -¿Y la casa siguió embrujada? -Eso me lo puedes contestar tú, mi amada Aurora. -¿Qué quieres decir? -Esta es la cama donde murieron los amantes. Mi padre me contó la historia, cuando compró la casona. Él se encargó del velatorio de la pareja. Según sus palabras, los rostros de los amantes reflejaban un gesto de tal amor y placidez beatífica, que no pudo evitar retratarlos antes de cerrar sus féretros. Me heredó esas fotos, conjuntamente con la casona. Las guardo en mi colección, porque, aunque el fenómeno no tenga explicación, para mí simboliza la eterna lucha del amor contra las fuerzas del mal. Perdóname por no haberte contado del lugar donde te traje… -No te preocupes. Ahora me gusta mucho más. Y ya no está embrujada. Doy fe. Así es, mis amigos. El amor no sigue leyes de la lógica, y a veces, su camino toma bifurcaciones un tanto inquietantes. Los saludo desde La Morgue, esperando su pronta visita. Espero que celebren el mes de los enamorados. Sin excesos. Por las dudas…

domingo, 31 de enero de 2021

#viernesnarrativo46 -CIUDADANO PRODUCTIVO

#viernesnarrativo46 CIUDANO PRODUCTIVO Solo faltaba un mes para que impactara el asteroide que contaminaría la atmósfera terrestre. Yo esperaba ya medio loco el mail con mi lugar de reasignación dentro del complejo subterráneo donde supuestamente la humanidad comenzaría nuevamente. Debo haberme puesto lívido al leer, muerto de ansiedad, que me denegaban un puesto en las instalaciones por no cumplir los puntos básicos solicitados como ciudadano productivo. De la palidez, pasé al rojo de la furia, y estampé con rabia el lapicero que descansaba en mi escritorio, entre latas vacías de cerveza. Enseguida me puse en cuatro patas, y lo rescaté del suelo mugriento: tenía cuatro porros guardados en el fondo. Me decían que no había pasado la prueba del alcoholímetro, de mi afición a los pasatiempos peligrosos, mis estudios incompletos, mi falta de empleo estable, y el poco empeño que ponía en conseguirlo. ¡Era para deschavetarse! ¡Yo era un comerciante! El mayor distribuidor de merca de la zona. Pero eso no lo pude poner en el cuestionario, en la sección laboral. ¡Si estos idiotas supieran los huevos y la actitud que hay que tener para vender falopa en la zona más peligrosa de la ciudad! Un solo error, y algún transa de mal humor te daba un curso acelerado de resiliencia, obligándote a recomenzar tu próxima jornada con un ojo o unos cuantos dedos menos. En el escenario berlanguiano de las calles del barrio, ahora casi desierto, había demostrado creatividad, destreza, astucia y sangre fría para sobrevivir a la miseria y el salvajismo que acechaba como una sombra oculta en cada esquina. Podía darle clases a esos burócratas de mierda sobre lo que se necesita para reiniciar una civilización, sin sus prolijos ítems, con su guion y asterisco clasificador de cada tema que me excluía de la vida. Este coroto de letras redactadas por un pecho frío sin roce con el mundo real, me quería convencer de que no era digno de respirar oxígeno, de esparcir mis genes, de continuar mi historia… Me tiré en la cama desecha, con las sábanas inmundamente sucias (olían a vómito reseco) imaginando, mientras la resaca me taladraba el cerebro, mi último mes de vida, y cómo sería perecer asfixiado, los pulmones colapsados, mientras los nenes bien a quienes le vendía las dosis de olvido y felicidad, respirarían hondo, preparándose para la reconstrucción de los nuevos esquemas sociales dentro de los túneles seguros y bien abastecidos bajo la tierra. En mi listado de clientes tenía una lista innumerable de gente que calificaba para la vida que me era negada: médicos, abogados, periodistas, curas, artistas… Podría escribir un reporte completo de mis prestigiosos consumidores, de toda la injusticia y corrupción en este barrio al que solo los privilegiados acudían a buscar sus gustitos ilegales. Al menos, sería una buena forma de pasar el tiempo sin volverme absolutamente loco. Primero tenía que despejarme la cabeza de la mezcla de vodka y cerveza con que me había bombardeado esperando ese mail de mierda que ahora me daba mi ultimátum. Pensé en fumarme un porrito para aclararme las ideas, pero no, no era un buen comienzo para un escritor. ¿Qué sería lo adecuado? ¿Café?

jueves, 28 de enero de 2021

EDGARD, EL COLECCIONISTA - NARANJAS SANGRIENTAS

EDGARD, EL COLECCIONISTA NARANJAS SANGRIENTAS El comisario Contreras me invitó a tomar un café para contarme un extraño caso que tenía. -¿Escuchó el rumor en el pueblo sobre el árbol maldito, Edgard? -Como todos. ¿Qué hay de cierto en eso? -Pues verá. Al principio pensé que eran habladurías. Como todos insistían con el tema, me acerqué a la estancia donde se encuentra, y de veras me sorprendí. ´´Es un viejo naranjo, en las tierras de los Benítez. Gente muy rica y poderosa. ´´Los nudos formaban realmente un rostro horrorizado. Impresionaba verlo. Pero lo más extraño de todo, eran sus frutos: en vez del color normal, el interior era rojo. Además, tibio. Y los que probaron su sabor, dijeron que sabía a carne en mal estado. Y a eso es a lo que olían. ´´Por las noches, los nudos del tronco que se asemejan a los ojos de la cara de madera, exudando lágrimas de sangre. ´´En la copa del árbol anidaban pájaros carroñeros, que comían los espantosos frutos, y estaba habitado por toda clase de alimañas. ´´De huecos del tronco salían arañas venenosas en cantidades increíbles, y víboras también. ´´Le atribuían al inquietante naranjo la muerte de sembrados y animales dentro del campo de los Benítez. -Qué fenómeno tan raro, Contreras… -Eso no es todo, Edgard. Hace un par de meses que había desaparecido un trabajador rural de la zona, que vivía con su esposa e hijos en un humilde ranchito. Esteban. Muy pobre. Trabajaba para los Benítez. Un día, se enfermó, el pobre, y el capataz no le tuvo piedad. Lo despidió. Pasó de la pobreza a la miseria. ´´Para desesperación de su mujer, el hombre salió una noche, y no regresó nunca. ´´Lo buscamos por todos lados. Sopesamos la posibilidad de que hubiera huido, abandonando a su familia, pero no se había llevado su ropa. ´´La cuestión es que su esposa decía que algo debió de ocurrirle, que jamás hubiera dejado a sus hijitos, y hasta ese entonces, no teníamos ninguna pista de su paradero. ´´Pero ayer, Ramona, la cocinera de la estancia, vino a hablar conmigo, desecha en lágrimas. ´´Me contó que Esteban volvió al lugar varias veces rogando trabajo. Hasta de rodillas se puso, implorándole al capataz que volviera a contratarlo, contando el hambre que sufrían los suyos. ´´El hombre, Torcuato, no tuvo piedad, y lo echó como a un perro sarnoso. ´´Un par de veces a la semana, alguien se colaba en el predio, y robaba gallinas, huevos y fruta. ´´Ramona me contó que desde la ventana de su habitación, había reconocido al ladrón: era Esteban, que desesperado, quería llevarle algo de comer a los suyos. Y aunque no estaba de acuerdo bajo ningún punto de vista con el robo, decidió callarse, y armarse de valor para rogarle personalmente al patrón que le pidiera a Torcuato que contratara nuevamente a Esteban. Le ponía muy triste su desesperación. ´´Esperó que don Benítez volviera de unos trámites que lo atareaban en la ciudad para hablar con él, pero quiso la desgracia que la desesperación de Esteban le hiciera ingresar nuevamente a la madrugada a perpetrar sus robos. ´´Ramona lo vio, bajo la luna llena, una vez que saqueó el gallinero, sin ser molestado por los perros, que lo conocían y apreciaban, cómo intentó trepar el naranjo, para llevarle fruta a sus hijitos. ´´Entonces, sintió el disparo en medio de la noche, y observó horrorizada cómo cayó de las ramas al suelo, ya muerto. ´´Entonces apareció en escena Torcuato, con un rifle, acompañado por un peón, de muy mala gana, al que obligó al cavar una fosa bajo el naranjo, y enterrar allí a Esteban. ´´Desde entonces, según Ramona, el árbol cambió, como si se alimentara del cuerpo y la tristeza del malogrado Esteban. Me dijo que no le importaba ya perder su trabajo, por lo que había guardado silencio, pero que no podía más con su consciencia atormentada, ni con la visión del árbol maldito. ´´Así que conseguimos urgente la orden de allanamiento, y bajo el estupor absoluto de don Benítez, cavamos al pie del naranjo, encontrando un cadáver putrefacto totalmente rodeado de raíces que lo atravesaban íntegro. ´´Se pudo reconocer la identidad prontamente por la medallita de San Cayetano que llevaba desde niño, regalo de bautismo. ´´Arrestamos a Torcuato, que no confiesa la identidad del peón al que presionó para transformarlo en cómplice del asesinato. Ramona tampoco dice nada a respecto. Arguye que no lo reconoció por la falta de luz. Sé que miente. Pero no es importante, a esta altura. Yo sospecho que es el hijo de ella, concebido con el patrón, siempre en secreto ese detalle… ´´Más allá de la tragedia, le cuento, Edgard, que una vez retirado el cuerpo del pobre Esteban, al árbol se le borraron los extraños nudos que parecían facciones humanas. La fruta volvió a ser normal, y se esfumaron los malos bichos que lo habitaban. Ahora resta esperar que dejen de enfermar animales y malograrse las cosechas. ´´En cuanto a la familia de Esteban, tuvo el magro consuelo de saber la verdad de su ausencia. Cuando terminen los trámites forenses, a usted le tocará hacerle el velatorio. ´´Don Benítez, al menos, le dio trabajo a la esposa, y un lugar en la estancia para ella y los niños. ´´Me tomé el atrevimiento de arrancar una naranja del árbol antes de que volviera a la normalidad, para traérsela a usted. La tomé, y me estremecí. Estaba tibia, y parecía palpitar. Pero en la energía que percibí del fruto, entendí que el alma de Esteban ya descansaba en paz. Obviamente, pasaría a mi colección, aunque seguro pronto mutaría en algo benévolo, sin la afiebrada angustia que la amargura de Esteban nutrió a través del árbol. Ustedes sacarán las conclusiones de esta historia, mis amigos. Así como no se justifica robar, yo no justifico los corazones duros y faltos de empatía. Revisen la fruta antes de comerla… Los espero en La Morgue, como todas las semanas.

lunes, 25 de enero de 2021

#domingodehistorieta La caja

#domingodehistorieta La caja Viene el momento mágico. Mamá le dejó a mano ´´la caja´´. Cuando aprendió a leer, accedió al micro mundo de cartón, lleno de historietas. Las frases hirientes de la semana se desvanecen en la primera hoja de dibujos y viñetas. ´´¡No se junten con el gordo chancho harapiento!´´, se pierde en el olvido. Patoruzú no es lindo. Ni siquiera se viste bien. Pero es fuerte, bueno, poderoso. Y su hermano, obeso, como él mismo, es querido y respetado. Y si lo agreden, se defiende con un contundente panzazo. Se mete en cada cuadradito, ingresando a un portal que le abre el triunfo del bien y la justicia, algo que no conoce en el patio de la escuela, ni en las calles que circundan su humilde casa. Imagina al poderoso indio aleccionando a sus torturadores. Donándole plata a su madre, para que pueda salir del barrio sumergido en la pobreza. De las carencias que le hacen llenar la panza de su hijo a puro pan, arroz y fideos, que los traga para tapar un vacío más allá del hambre. El espacio enorme y silencioso del padre ausente, evaporado entre recuerdos violentos. Las manos enrojecidas de la vieja, a veces sangrantes, de limpiar mugre ajena. Las dádivas de ropa vieja y raída que le queda chica por su panza desbordada de bronca y frustración, drenando las penas masticando el sabroso veneno que lo transforma en ´´el gordo´´, que le roba la identidad de su nombre, y el derecho a ser integrado sin burlas crueles entre sus pares. Pero los patrones le regalaron a la vieja ´´la caja´´, y nota que ese apetito lleno de angustia se satisface mejor con las historias heroicas de Patoruzú, que con los bollos de pan con manteca tragados compulsivamente. No sabe que ha iniciado un camino hacia una pasión que no tendrá forma de frenarse. Que hará lo posible por conseguir más historietas, y como no podrá comprarlas, él mismo irá adquiriendo habilidades para dibujar y escribir. Que sin darse cuenta calmará así el hambre enfermiza que el indio aplacó en primera instancia. No sospecha que llegará a la adolescencia con un talento forjado en la tozudez del que carece de recursos y se los inventa, y que, aunque se seguirá sintiendo inconscientemente siempre un gordo, será un pibe esbelto y luchador que triunfará con un don que él tomará con la naturalidad inocente con que Patoruzú enfrentaba a los malvados, y los redimía, incluso. Pero ahora, ´´el gordo´´ lo ignora. Se limita a degustar los tesoros de la caja, y a dejar abiertas las puertas por donde años después logrará hacer entrar el exorcismo de las penas, y la sanación de sus heridas con el arte…